Que se pare el tren que aquí me bajo.
Sinceramente, no me hace falta contar los días, ni contar las horas, ni los meses
no me enamoré de ti en un preciso instante, en un preciso momento, me enamoré de ti
cada uno de los días desde que te conozco, en cada uno de los abrazos, de los besos,
en cada uno de los paseos cogidos de la mano, en cada uno de los momentos de confidencias...
También me enamoré de ti en los momentos malos, y en los momentos que
hemos luchado juntos para que esto salga bien... me enamoré de ti hasta mientras nos
gritábamos.... hasta cuando jugábamos a sernos indiferentes...
¿Sabes cuando más me enamoré de ti? en cada uno de los semáforos en rojo con beso incluido,
en cada uno de nuestros desfases, bromas y paridas, con cada uno de nuestros secretos,
con cada uno de los momentos que hemos vivido juntos, con cada risa cada guiño caricia o gesto...
por tu paciencia, por mi indecisión... porque sin ti mi mundo no sería mi mundo, estaría vacío.
Porque me haces ser mejor persona, me haces sentirme orgullosa de mi misma, me haces apoyarme,
luchar y seguir adelante, me haces sentir especial, me haces sentir mariposas en el estómago...
me haces sentir que soy inmortal... me haces pensar que no hay un mañana, solo presente y es nuestro.
me haces cada día quererte más y más... haces que tu cara frente a la mía sea lo último que quiero
ver cada día y lo primero cada mañana. Me haces ser yo misma, simple y sencillamente, y me
quieres tal como soy.
Me haces sentir que el mundo no tiene fin. Qué siendo tan diferentes, somos tan necesarios el uno
para el otro. Un puzzle perfecto.
Me enamoré de ti... y me costó demasiado darme cuenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario